Pintores y Sacerdotes Italianos

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Giovanni Donato da Montorfano

 

El más destacado de los artistas Montorfano, o del que más se conoce su obra, es Giovanni Donato da Montorfano.

 

En septiembre de 2005 conocí personalmente su obra más importante, luego de un primer intento frustrado en diciembre de 2000 debido a que las entradas deben reservarse con anticipación y en ese momento no lo sabía. Se trata de su obra "Crocifissione" la que concluyó en 1495 y que se encuentra en el refectorio de la iglesia Santa María delle Grazie, en Milán.

 

 

Está ubicada en un recinto de rectangular de grandes dimensiones frente a la famosa "Última cena" de Leonardo Da Vinci concluida en 1498. Tenía el deseo pendiente de conocer esta obra que me interesó desde hace muchos años. Precavida esta vez solicité a un amigo que me reservara la entrada, lo que pude concretar el día miércoles 28 de septiembre de 2005.

 

La visita se realiza en grupos de 25 personas y únicamente durante 15 minutos. Se ingresa por una puerta que se encuentra en el medio del recinto. Se presentó una situación muy particular, imagino que fuera de lo común,  ya que 24 personas giraron hacia la derecha para observar la obra de Leonardo, y una persona giró hacia la izquierda ... me paré frente a esa pared, con ese fresco imponente ante mi, abrí los brazos en alto y le dije muy emocionada "aquí estoy, nos conocimos por fin" (literal). Luego de mirarla / disfrutarla durante varios minutos, giré y caminé hacia la pared opuesta para observar la obra de Leonardo. Increíblemente no me causó la misma impresión que al ver la de mi quizás ancestro Montorfano. Leonardo ha pintado una obra majestuosa pero a mi modo de ver se ve algo deslucida por el tiempo, la técnica utilizada, las sucesivas restauraciones actuaron en detrimento de ella, y además ha sido lamentablemente cercenada por una puerta, ahora clausurada, que interrumpe irremediablemente en la escena. No voy a negar que de todos modos fue un privilegio enorme para mi haber podido estar "frente a Leonardo" ....

 

 

Giovanni Donato da Montorfano nació en Milán en 1440 y murió en 1510. Discípulo de Vicente Foppa, pintó para el refectorio de los dominicos de Santa María delle Grazie de Milán, un gran fresco representando la Crucifixión, que ha llegado a nuestros días bastante bien conservado. Desgraciadamente para la memoria del artista, la obra pasa casi inadvertida por figurar en el mismo recinto la admirable "Cena" de Leonardo da Vinci, que absorve la atención de los que visitan el aposento. Pintó el San Jorge que se encuentra en la Pinacoteca Municipal de Brescia.

 

 

Crocifissione - 1495

 

En la página Alinari pueden ver el desglose de las figuras de este fresco.

 

 

» Biografía del libro "Montorfano", de Eustorgio Mattavelli
» Biografía de "Dizionario della Chiesa Ambrosiana", por Adriano Frattini
» Poesía de Carlos Germán Belli de la Torre

 

 

 

Biografía del libro "Montorfano", de Eustorgio Mattavelli

 

En el archivo del estado de Milán se encuentra el testamento del 1504 del cual surge que el pintor estaba enfermo desde 1497 y no podía moverse por sí solo. Estaba casado desde el año 1462. Se estima que debió haber nacido cerca de 1440. Dice Caffi que los Montorfano eran oriundos de la localidad homónima cerca de Cantú. Según Franco Mazzini, Giovanni Donato da Montorfano se debe colocar no entre los mediocres sino entre los de segunda línea de la época. En su obra "se reflejan algunos de los momentos más relevantes de la historia artística lombarda de fines del ‘400".

 

Ignazio Cantú, hablando de los hombres ilustres de la Brianza dice: "En cuanto a los hombres distinguidos por su eminencia y su fama, nos limitaremos a escoger de entre los ilustres a aquellos sobresalientes. Destacamos entre los pintores y artistas a Marco d’Oggiono, Giovanni Donato da Montorfano ...".

 

A él pertenece la "Crucifixión" ubicada frente a la famosa "Cena" de Leonardo da Vinci en el refectorio del antiguo convento de Santa María delle Grazie en Milán.

 

Michele Caffi escribe: " Es un trabajo por demás considerable por la composición y la conducta; un gran número de figuras magistralmente pintadas componen la gran escena del dolor, en la cual, en el centro, en medio de dos ladrones sobresale la figura realmente sublime del Jesús Crucificado; a lo lejos se aprecia en buena perspectiva la ciudad de Jerusalem. Este fresco ha sido aseado y reavivado por un experto estudioso del arte".

 

El pintor quedó verdaderamente satisfecho con su trabajo a tal punto que en la parte inferior de la pintura, en el medio, colocó con letras claras la época y su nombre:

1495

Io. Donatus

Montorfanus P.

 

Giovanni Donato da Montorfano debe haber pintado también en Savona en 1478, pero no se ha podido encontrar ningún resto de su obra. En la iglesia de Santa María delle Grazie, capilla Bolla, pintó historias de Santa Caterina d’Alessandría y de Santa Caterina da Siena. También en Milán, en la iglesia de San Pedro in Gessate decoró la capilla de Sant’Antonio abad (paredes); Sant’Ambrogio entre dos Santos Obispos; los Santos Gerolamo, Gregorio, y Agostino (lunetas); decoraciones sobre motivos vegetales con figuras de Santos en la bóveda. Otras obras en la página de la Fondazione Federico Zeri, de la Universidad de Bologna.

  

Biografía de "Dizionario della Chiesa Ambrosiana", por Adriano Frattini

Volumen IV, pag. 2320 - 2323

(Traducción de Hugo Alloa)


Pintor en actividad en Milano en el último cuarto del siglo XV. En torno a su obra más conocida, la “Crucifixión”, pintada en el refectorio de Santa Maria delle Grazie, firmada y fechada en 1495, se ha recogido, por afinidad estilística, un pequeño número de pinturas, en su mayoría frescos, que muestran al pintor trabajando principalmente en los conventos milaneses de Santa Maria delle Grazie y San Pietro in Gessate.

 

Hasta la actualidad, para establecer su biografía y la cronología de sus obras, se considera fundamental un testamento, redactado en 1504, en el que constaría que cierto Giovanni Donato da Montorfano estuviese casado desde el año 1462 (dato que ha permitido situar su nacimiento alrededor de 1440) y que a partir de 1497 habría estado impedido de trabajar por causa de una enfermedad. No obstante, el hallazgo de nuevos documentos, como asimismo un análisis más detenido de otros ya conocidos, han llevado al autor de estas líneas a descartar la posibilidad de que tal testamento pueda referirse a nuestro pintor. Al faltar la fecha límite de 1497, es dado reestablecer la cronología de las obras a la luz de los datos estilísticos y documentales.

 

Hijo de Alberto y nieto de Abramo da Montorfano, quien se desempeña como pintor en las obras de construcción del Duomo en la década de 1430, es muy probable que Giovanni Donato se formara en el taller familiar, en el momento de transición de la tradición gótica tardía y de la renovación de la pintura lombarda, siguiendo los novedosos elementos que llegaban desde Padua y Ferrara. Este es el principal filón, posteriormente inervado por Bramante, que Montorfano revela a través de su obra.

 

Una obra de sus inicios podría ser, según Mazzini, el fresco del “Padre Eterno e angeli”, que ornamenta la bóveda de la sacristía de Santa Maria delle Grazie. Esta atribución de autoría refutada por numerosos estudiosos, como Mulazzani, no debe excluirse totalmente pues existen varios puntos en común entre los ángeles de esta pintura y los de la gran “Crocifissione”, realizada varios años más tarde. El fresco refleja una cultura aún impregnada de la sensibilidad del gótico tardío, que ha inducido a algunos a conjeturar a algún seguidor de Bembo, pero que denota una muy determinada búsqueda de plasticidad. Si bien no se dispone de elementos que permitan dar una fecha a la obra, no es improbable que ésta fuera realizada en la década de 1470.

 

En los primeros años de la década de 1490 se sitúa probablemente el ciclo de las “Storie di San Antonio Abate” de la homónima capilla de San Pietro in Gessate. Esta obra,  unánimemente atribuida a Montorfano, fue seguramente ejecutada algunos años después del testamento de 1474. En tal sentido, además de la presencia de rasgos estilísticos demasiado precoces para la época, resulta comprensible la peculiar iconografía del ciclo, en la que parece advertirse una intervención directa de los monjes en el desarrollo del programa. Aparecen en el ciclo, además de la mano del artista, otras tres manos, lo cual indicaría que la obra fue realizada por miembros de un mismo taller. En las partes autógrafas, que es dado reconocer en las escenas de las paredes, se advierte la impronta de la pintura paduano-ferrarense en los paisajes rocallosos y desolados, como también en el gusto por la descripción arquitectónica, que en las dos ciudades del fondo, expresa la búsqueda de una ciudad ideal de impronta filaretiana. La componente ferrarense y el gusto arquitectónico habrán de ser elementos constantes en la posterior producción  de Montorfano. Es preciso aclarar además, que en el ciclo dedicado a San Antonio la ausencia de citas bramantescas permite suponer que la obra fue realizada antes de que el arte del maestro de Urbino se convirtiera en la piedra de toque de los pintores lombardos, lo cual sucedió a mediados de la década de 1480.

 

El repertorio de inspiración bramantesca se encuentra presente, por el contrario, en el retablo que completa el ciclo, trabajado sobre tela, que, ateniéndonos a la presencia de San Sebastián y San Roque, es posible situar en el año de la peste de 1485, o pocos años después. La adjudicación de la autoría de esta obra a Montorfano, por parte de Mazzini, no es compartida por todos los especialistas, aunque algunos detalles de los rostros de la Virgen, los santos y los ángeles del registro superior sugieren a nuestro pintor. Además, de ser de Montorfano, ésta sería la última obra de caballete conocida del catálogo y la diferencia de técnica podría, en parte, explicar las discordancias.

 

Indiscutidamente adjudicada a Montorfano es la fragmentaria “Adorazione del magi” y los dos “Angeli” pintados a fresco en las paredes posteriores de la capilla de la Virgen de San Pietro in Gessate. Estas escenas complementan la decoración que probablemente en 1486 realizaron Agostino de’ Mottis y sus auxiliares. La parcial intervención de Montorfano debe considerarse posterior al resto del ciclo y, por ende, situarse entre fines de la década de 1480 y comienzos de la década de 1490, punto de conjunción entre el ciclo de San Antonio y la Crucifixión.

 

El nombre de Giovanni Donato da Montorfano aparece varias veces en la vida del Convento de San Pietro in Gessate y el motivo de ello puede imaginarse en el hecho, recién descubierto, que en 1486 en el monasterio benedictino profesó votos su hermano Vincenzo, quien se encuentra documentado en el lugar hasta el año 1501.

 

De 1491 data el pago, recibido por el pintor, en concepto de obras realizadas en la Iglesia de Santa Maria della Rosa, sede urbana de los monjes de Santa Maria delle Grazie. De la iglesia de los Dominicos, destruida en el siglo XIX, provienen cuatro fragmentos de frescos de la Biblioteca Ambrosiana, que representan santos de la orden. Dos de ellos se adjudican a las manos de otros artistas, mientras que son de Montorfano las dos santas, una de ellas identificada con Santa Catalina de Siena, que se encuentran colocadas en una hornacina, coronada de conchillas de patente influjo bramantesco. Ambos fragmentos revelan relaciones no tanto con la Crucifixión como con las obras posteriores: los frescos de las capillas Bolla y del Bautista.

 

Por su firma y fecha, la gran “Crocifissione” del refectorio los Dominicos constituye la piedra angular de la obra del pintor, punto de convergencia de las posteriores adjudicaciones de autoría. Deslucida en la comparación con la obra maestra de Vinci, que se encuentra en frente, la obra, tal como se ha observado en repetidas ocasiones, carece de síntesis espacial y narrativa, y despliega a los pies de los tres altos crucifijos una multitud de personajes. Quizá las grandes dimensiones de la pintura y la posible intervención de auxiliares han perjudicado en parte la calidad de una obra que, estilísticamente y como elaboración global, no se aleja demasiado de las “Storie di San Antonio Abate” de San Pietro in Gessate. Sin embargo, la ciudad del fondo se encuentra enriquecida de detalles bramantescos que están ausentes del ciclo de San Antonio. Según Mazzini, los aspectos positivos de la gran composición deben apreciarse en los detalles y no en la globalidad del conjunto. Además, Mulazzani observa los elementos iconográficos novedosos, sin precedentes, y emite la hipótesis de que deba adjudicarse a Montorfano la autoría de tal iconografía, que posteriormente encontrará muchos seguidores sobre todo entre los artistas menos cultos.

 

Por la analogía existente entre los caracteres de las inscripciones, como asimismo por la continuidad del enduido, y no tanto por las correspondencias de índole cronológica, Martelli ha propuesto recientemente que también se adjudicara a Montorfano la decoración de las paredes del refectorio, parcialmente salvadas de las destrucciones de la última guerra,  constituidas de ojos de buey con bustos de santos y beatos de la orden dominicana, reunidas por cintas y festones vegetales.

 

Si el año 1497 deja de considerarse el límite cronológico de la producción de Montorfano, los ciclos de la Capilla Bolla de Santa Maria delle Grazie y la Capilla del Bautista de San Pietro in Gessate deben considerarse posteriores a la “Crocifissione”. Además de importantes detalles comprobados en documentos, tal hipótesis explicaría el carácter decididamente avanzado de ambas obras respecto de la gran composición del refectorio. Esta diferencia es observada por Mulazzani, quien por este motivo cree que los dos ciclos no son de Montorfano, sino de otro pintor, y en este sentido propone el nombre de Cristoforo de’ Mottis. Sin embargo, teniendo en cuenta la fecha tardía de ambos ciclos, la teoría de Mulazzani resulta insostenible, por cuanto entonces el pintor de vitrales ya había muerto. Por otra parte, la tipología de los personajes y algunos elementos arquitectónicos hacen pensar en Montorfano.

 

El primero de los dos ciclos es quizá el de la Capilla Bolla, con episodios de la vida de Santa Catalina de Siena. Este ciclo, iniciado no antes de 1490, año en que murió la persona que encargó la obra y a cuyo legado testamentario se debe, fue realizado probablemente en los últimos años del siglo, con una posible interrupción en 1499. Es importante la búsqueda arquitectónica de espacios diferentemente articulados, de clara impronta bramantesca y una voluntad experimental que revela relaciones con los diseños de la arquitectura de la época (Rovetta).

 

Si la fantasía que subyace a la compaginación arquitectónica puede establecer una estrecha relación entre el ciclo de la Capilla Bolla y la ciudad ideal de la “Crocifissione”, mucho más rigurosa es la instalación de los frescos de la Capilla del Bautista, con las “Storie del santo”, que fue encargada en 1489 pero, como consta en ciertos documentos, aún no había sido comenzada en 1497. La estructura arquitectónica, de límpida definición, del ciclo de San Pietro in Gessate hizo que Mazzini conjeturara una intervención directa del propio Bramante, que sin embargo no era necesaria si se considera que ésta es la obra final y por tanto más avanzada de Montorfano. Además ha quedado demostrado por Romano que en esta obra el artista revela haber trabajado bajo la inspiración de detalles de las últimas obras milanesas de Bramante.

 

En la cronología hasta aquí delineada, la obra de Montorfano evoluciona, al parecer, desde un punto de partida fuertemente influenciado por el arte paduano-ferrarense entre los años 1470 y 1480 hasta el encuentro con el mensaje de Bramante, que nuestro pintor acoge debido a su gusto por la representación arquitectónica, y que se desprende desde el mismo ciclo de San Antonio de San Pietro in Gessate. Pese a su limitada originalidad y capacidad de síntesis, Montorfano se presenta abierto y atento a las principales conquistas de la pintura lombarda del último cuarto del siglo, aunque es preciso observar que, a diferencia de otros artistas, el pintor no se muestra tocado en absoluto por la obra de Leonardo.

Adriano Frattini

Recorrido Cenáculo (lamentablemente fuera de línea): http://milan.arounder.com/en/churches/santa-maria-delle-grazie-church/leonardo-s-last-supper.html



Carlos Germán Belli de la Torre

(Lima, Perú, 15 de septiembre de 1927)

 

Es un notable poeta, traductor y periodista peruano de la llamada generación literaria del 50, que ha obtenido importantes premios. Catedrático de la Universidad de San Marcos. Ha sido nominado al premio Nobel en el 2007.

 

Escribió la siguiente poesía sobre el pintor, cuyos dichos comparto plenamente:

AL PINTOR GIOVANNI DONATO DA MONTORFANO (1440 • 1510)¹

Yaces sin gozar el favor de nadie,
y es tu soledad tanta un claro espejo
de aquello que sucede exactamente
ayer, hoy y mañana cuando todos
te toman las espaldas de improviso,
como el mayor efecto del olvido;
que este sombrío estado
demuestra en qué terminan finalmente
el físico vigor y el sabio seso
empeñados a fondo
en hacer bien las cosas de la vida,
que al final tal esfuerzo sobrehumano
resulta empresa de pequeña hormiga.
No te escabulles de tu mala estrella
y en cambio inmóvil hora a hora pasas
padeciendo cuán resignadamente
el desdén de los fieles de Leonardo,
que discurren delante sin mirar
ni siquiera de reojo el fruto máximo
de tus cien mil desvelos
cuando pusiste lo mejor de ti
en homenaje a El Crucificado,
vasta pintura tuya
que no la pueden doblegar las guerras
ni la del tiempo que puntual derruye,
ni menos la lid de los hombres fieros.
Mas pese a tu paleta y tu pincel,
has terminado siendo un émulo
del varón y de la dama desdeñados
y por quienes ellos aman día a día,
que exactamente así te encuentras tú
al sufrir los desaires de las gentes;

y en verdad mucho más
que el amante transido en su penar
en el espacio de una corta vida,
y en cambio siglo a siglo
percibiendo tú en el mayor silencio
que ni la menor atención te prestan
cuando huyéndote pasan sin mirarte.
Y adviertes más que todos lo que ocurre
en tus alrededores diariamente,
aunque no puedes preservarte nunca
de la gélida indiferencia en torno
dictada por el hado inexorable
ordenando que víctima tú seas
como un manso cordero
bajo el esquivo gesto incomprensible
de tantos que muy cerca de ti cruzan;
mas es hiel que no mancha
el alma de la que soberano eres,
fábrica de tu incólume pintura
por encima de los siglos firme y fresca,
Eres el sumo ser inadvertido
sin parangón en todo el pardo mundo,
a quien a cada rato lo soslayan
como si así te hubiera sucedido
desde la cuna puntualmente siempre,
en donde ayer sin mimos de tus padres
que daban su cariño
a tu hermano mayor enteramente:
que nunca en nada fuiste primogénito,
y resignado vives
tu eternidad en desigual estado,
arriba en las empíreas salas árbitro,
abajo donde nadie en ti repara.


Fuente
¹ http://digitalcommons.providence.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1687&context=inti

 


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